01/02/2026
MENSAJE DE LOS OBISPOS CATÓLICOS DE CUBA A TODOS LOS CUBANOS DE BUENA VOLUNTAD
▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️
Queridos hermanos y hermanas:
1️⃣El pasado 15 de junio dirigimos un Mensaje a los fieles católicos con motivo del Año Jubilar que, con el lema: “Peregrinos de Esperanza”, estábamos celebrando con toda la Iglesia universal.
Allí, en lo que ha sido una constante de nuestro Magisterio episcopal durante décadas, volvimos a referirnos a las cuestiones que atañen la vida del pueblo cubano:
“𝐋𝐚 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫𝐨𝐬𝐚 𝐲 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐦𝐢𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐱𝐩𝐞𝐫𝐢𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬, 𝐩𝐢𝐝𝐞 𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞𝐝𝐚𝐫𝐧𝐨𝐬 ú𝐧𝐢𝐜𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐧á𝐥𝐢𝐬𝐢𝐬, 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐩𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐲 𝐬𝐮𝐬 𝐦ú𝐥𝐭𝐢𝐩𝐥𝐞𝐬 𝐜𝐚𝐮𝐬𝐚𝐬. 𝐍𝐨𝐬 𝐞𝐱𝐢𝐠𝐞 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐫𝐮𝐦𝐛𝐨 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐬𝐢𝐭𝐮𝐚𝐜𝐢ó𝐧. 𝐄𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐠𝐞𝐨𝐠𝐫𝐚𝐟í𝐚 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐨í𝐝𝐨𝐬 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐲 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐮𝐨𝐬𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐫ó𝐣𝐢𝐦𝐨 𝐬𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐧𝐮𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬 𝐧𝐨 𝐞𝐬𝐭á𝐧 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐫 𝐚𝐬í, 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐲 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐚𝐥𝐠𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐫 𝐚 𝐂𝐮𝐛𝐚 𝐲 𝐝𝐞𝐯𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐥𝐚 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚. 𝐄𝐬𝐭𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐥𝐚𝐦𝐨 𝐞𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐚 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐧 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐦á𝐬 𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬 𝐚 𝐥𝐚 𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐦𝐚𝐫 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐥 𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐚𝐜𝐢ó𝐧. 𝐄𝐬 𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐫𝐞𝐚𝐫 𝐮𝐧 𝐜𝐥𝐢𝐦𝐚, 𝐬𝐢𝐧 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐧𝐢 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐲 𝐞𝐱𝐭𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬, 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐬𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐚𝐧 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚𝐫 𝐚𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥𝐞𝐬, 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥𝐞𝐬, 𝐞𝐜𝐨𝐧ó𝐦𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐲 𝐩𝐨𝐥í𝐭𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐂𝐮𝐛𝐚 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚”.
2️⃣En aquel momento imaginábamos que las cosas no podían ir peor y que, por tanto, se abrirían caminos que permitieran, progresivamente, mejorar la vida de todos los que vivimos en esta tierra, favoreciendo a la vez, un clima de respeto, para que todas las personas con opiniones diversas, pero deseosas de contribuir al desarrollo integral de la nación, pudieran hacerlo en los ámbitos donde se necesitan los cambios.
- Lamentablemente, la situación ha empeorado y se ha agravado la angustia y la desesperanza.
- Las noticias recientes, que anuncian, entre otras, la eliminación de toda posibilidad de que entre petróleo al país, disparan las alarmas, especialmente para los menos favorecidos.
- El riesgo de un caos social y de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real. Ningún cubano de buena voluntad se alegraría de ello.
3️⃣ Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor. No más sangre ni más lutos en las familias cubanas
¡Demasiado hemos tenido en nuestra historia reciente!
Queremos y anhelamos una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos, de los niños cubanos.
El Santo Padre San Juan Pablo II, señaló en su despedida de Cuba, el 25 de enero de 1998:
"'𝗲𝗹 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼 𝗰𝘂𝗯𝗮𝗻𝗼 𝗻𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝘃𝗲𝗿𝘀𝗲 𝗽𝗿𝗶𝘃𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝘃í𝗻𝗰𝘂𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼𝘀, 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗻 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 𝗲𝗰𝗼𝗻ó𝗺𝗶𝗰𝗼, 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹, 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗮𝗶𝘀𝗹𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗼𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗿𝗲𝗽𝗲𝗿𝗰𝘂𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗻𝗲𝗿𝗮 𝗶𝗻𝗱𝗶𝘀𝗰𝗿𝗶𝗺𝗶𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗯𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻, 𝗮𝗰𝗿𝗲𝗰𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗶𝗳𝗶𝗰𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗺á𝘀 𝗱é𝗯𝗶𝗹𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝗮𝘀𝗽𝗲𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗯á𝘀𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗹𝗮 𝗮𝗹𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗰𝗶ó𝗻, 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗼 𝗹𝗮 𝗲𝗱𝘂𝗰𝗮𝗰𝗶ó𝗻"
Por eso, nos ha alegrado la solidaridad reciente con nuestros hermanos afectados por el paso del huracán Melissa el pasado mes de octubre.
Llegue nuestra gratitud a los fieles de todas nuestras diócesis, los familiares, los amigos de otros países, las Caritas, gobiernos e instituciones internacionales, que han mirado con amor y compasión a los damnificados, y se han implicado en mitigar tantas penurias.
4️⃣En aquel memorable discurso, ya citado y cuya actualidad todavía sorprende, el Papa polaco invitó al compromiso para “𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗮𝗻𝗴𝘂𝘀𝘁𝗶𝗮 𝗰𝗮𝘂𝘀𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗯𝗿𝗲𝘇𝗮, 𝗺𝗮𝘁𝗲𝗿𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗺𝗼𝗿𝗮𝗹, 𝗰𝘂𝘆𝗮𝘀 𝗰𝗮𝘂𝘀𝗮𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝘀𝗲𝗿, 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗮𝘀, 𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗶𝗴𝘂𝗮𝗹𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗶𝗻𝗷𝘂𝘀𝘁𝗮𝘀, 𝗹𝗮𝘀 𝗹𝗶𝗺𝗶𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗹𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀, 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝘆 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗶𝗻𝗱𝗶𝘃𝗶𝗱𝘂𝗼𝘀 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗱𝗮𝘀 𝗲𝗰𝗼𝗻ó𝗺𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗿𝗲𝘀𝘁𝗿𝗶𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 𝗶𝗺𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗮í𝘀, 𝗶𝗻𝗷𝘂𝘀𝘁𝗮𝘀 𝘆 é𝘁𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗶𝗻𝗮𝗰𝗲𝗽𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀”.
5️⃣La postura invariable del Papa y de la Santa Sede, coherentes con el Derecho Internacional, es que los gobiernos deberían poder resolver sus desavenencias y conflictos a través del diálogo y la diplomacia, no la coerción ni la guerra. Porque los hombres, hablando, se entienden.
Y siempre que exista buena voluntad, es posible encontrar vías para solucionar los conflictos y buscar el triunfo de la verdad y el bien, de la justicia, el amor y la libertad.
6️⃣Al mismo tiempo, el respeto a la dignidad y al ejercicio de la libertad de cada ser humano dentro de la propia nación, no puede supeditarse ni condicionarse a las variables de los conflictos externos.
En múltiples ocasiones, la historia ha mostrado que un ambiente de sana pluralidad y respeto recíproco dentro de un país, precisamente es lo que ha contribuido, y no poco, a la distensión y al intercambio fructífero a nivel internacional.
7️⃣ Parafraseando a San Juan Pablo II, “𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗲 𝗮𝗯𝗿𝗮 𝗮 𝗖𝘂𝗯𝗮”, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗖𝘂𝗯𝗮 𝘀𝗲 𝗮𝗯𝗿𝗮 𝗮 𝘀𝘂 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼, 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗯𝗮𝗻𝗼𝘀, 𝘀𝗶𝗻 𝗲𝘅𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗻𝗶 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗯𝘂𝘀𝗾𝘂𝗲𝗻 𝗳𝗮𝘃𝗼𝗿𝗲𝗰𝗲𝗿 𝘀𝗼𝗹𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮 𝗮𝗹𝗴𝘂𝗻𝗼𝘀.
Para esto, se necesita poner el bien de Cuba por encima de los intereses de parte. 𝗦𝗲 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮 𝗮𝗹𝗺𝗮 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲, 𝗮 𝗹𝗼 𝗝𝗼𝘀é 𝗠𝗮𝗿𝘁í, 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗼ñó 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷ó 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗣𝗮𝘁𝗿𝗶𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮 “𝗖𝗼𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝘆 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀”
8️⃣La Iglesia Católica en Cuba continuará acompañando a este pueblo que amamos, en el modo propio que deriva de la misión que el Señor le confió. Continuará orando por todos, celebrando la fe, anunciando el Evangelio, sirviendo a los pobres, los enfermos, las familias, los presos.
Continuará invitando a la conversión, a la vivencia del amor fraterno, de la justicia y la paz
Y también, ofreciendo su disponibilidad para, si así se lo solicitaran, contribuir a rebajar el tono a las hostilidades entre partes y crear espacios de fecunda colaboración en orden al bien común
9️⃣Con el Santo Padre León XIV, haciéndonos eco de sus palabras en la Misa de inauguración de su Pontificado, nos gustaría que fuera verdad, también para Cuba que: “¡𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗵𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗺𝗼𝗿!
𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝗼𝘀, 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗵𝗲𝗿𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀, 𝗲𝘀 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇ó𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗘𝘃𝗮𝗻𝗴𝗲𝗹𝗶𝗼. 𝗖𝗼𝗻 𝗺𝗶 𝗽𝗿𝗲𝗱𝗲𝗰𝗲𝘀𝗼𝗿 𝗟𝗲ó𝗻 𝗫𝗜𝗜𝗜, 𝗵𝗼𝘆 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀: 𝘀𝗶 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗮𝗹𝗲𝗰𝗶𝗲𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼, ¿𝗻𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗰𝗮𝗯𝗮𝗿í𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝘅𝘁𝗶𝗻𝗴𝘂𝗶𝗿𝘀𝗲 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗻𝘁𝗼 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗹𝘂𝗰𝗵𝗮 𝗮𝗹𝗹í 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝘃𝗶𝗴𝗼𝗿 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱 𝗰𝗶𝘃𝗶𝗹?” (𝗖𝗮𝗿𝘁𝗮 𝗲𝗻𝗰. 𝗥𝗲𝗿𝘂𝗺 𝗻𝗼𝘃𝗮𝗿𝘂𝗺,𝟮𝟬).
🔟 A la Virgen de la Caridad, Madre del pueblo cubano, invocamos con confianza.
Que, por su intercesión, llegue para nosotros la “hora del Amor”. Que la sensatez y la cordura prevalezcan sobre las amenazas, discordias y posturas que parecen irreconciliables.
Para que todos los hijos e hijas de esta tierra, podamos vivir en paz, dignos y felices aquí. Oramos para que Dios bendiga a Cuba.
Los Obispos Católicos de Cuba.✍🏽
La Habana, 31 de enero de 2026.
Memoria de San Juan Bosco.